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Apuntes de política petrolera venezolana (II)

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Petroanalysis Team

Artículo por Carlos Mendoza Potellá.

La intención didáctica, como la expresada en la primera entrega de estos apuntes, siempre se confronta con la urgencia de tratar temas de actualidad. Ese es hoy, nuevamente, el caso.

Desde hace mucho tiempo, el que tenemos en estos menesteres, hemos combatido las tendencias liberales, privatizadoras, envueltas en paquetes que promueven el reparto inmediato de los recursos de hidrocarburos nacionales entre sus propietarios, los ciudadanos que viven actualmente en el territorio nacional, sin ninguna noción de solidaridad transgeneracional. “El que venga atrás que arree” decía Pérez Alfonzo.

La irracionalidad y el egoísmo implícito en esas propuestas permitían respuestas relativamente “cómodas” desde el punto de vista de los defensores de la Nación, entendida como concepto eterno. A ello nos referimos en nuestro artículo de junio de 2017, “Pescadores en río revuelto”. Reproducido luego en el Portal Aporrea. (https://www.aporrea.org/energia/a255058.html).

Hoy, las circunstancias allí descritas de caída de la producción y desvanecimiento de los ilusorios planes de expansión de la misma, se han agravado, determinando las búsquedas oficiales de salidas de emergencia, desesperadas, en abierto retroceso en posiciones hasta hace muy poco irreductibles.
Tal es el panorama que se avizora con las recientes rondas de negociación de “contratos de servicios”, las nuevas condiciones de renovación y ampliación del financiamiento a empresas chinas y proyectos petroleros y mineros donde participen empresas chinas y los anuncios de modificaciones constitucionales favorables a una renovada inversión extranjera.

La magnitud de las circunstancias críticas puede estimarse si revisamos los indicadores de ese curso declinante y los contrastamos con las metas de la “planificación” 2002-2019 que pretendía llevar la producción hasta 6 millones de barriles diarios al final de ese lapso:

(Resumen de escenarios PDVSA 2002-2019)

Esta planificación se fundamentó, desde sus inicios en una percepción super optimista de la evolución de los precios del petróleo, considerando que los mismos habían alcanzado un “piso” de 100 dólares, equivalentes al costo marginal de la oferta futura de las lutitas, aguas profundas y arenas bituminosas, fuentes sustitutas de las reservas convencionales del Medio Oriente y África, en proceso de agotamiento a mediano plazo y largo plazo.

Además, se estimaba una inédita capacidad de “captura” del crudo venezolano que, por ejemplo, entre 2010 y 2015 aumentaría su participación en la oferta global de 3,37% a 4,68% al aumentar su producción de 2,90 millones de barriles diarios en 2010 a 4,46 MMBD en el 2015, aportando la Faja del Orinoco el 70 por ciento de ese crecimiento. En otras palabras, mientras se estimaba que la demanda global crecería en ese lapso en un 10,93%, la producción venezolana lo haría en un 53%. (Cifras AIE y Plan PDVSA 2010-2015)

La dura realidad es que la producción petrolera venezolana ha caído desde 3,4 millones de barriles diarios en 2008 a menos de 1,4 mmbd en agosto de 2018.

Los síntomas de esa caída se sintieron consistentemente en todos estos años, en todos los índices de actividad de la industria, como lo muestra la siguiente tabla:

OPEC Annual Statistical Bulletin 2017


Cifras que son el resultado de la caída de los taladros en operación, que pasaron de un promedio de 71 en el 2011 a 35 en lo que va del 2018, con su mínimo de 26 el pasado mes de agosto, tal como lo registra la última cuenta global de la empresa Baker Hughes.

Pero nada de esto ha conducido a reevaluar las metas y las condiciones que determinan la evolución de costos, precios, nuevas tecnologías e incorporación de reservas inusitadas en los Estados Unidos, amén de los movimientos geopolíticos de la “seguridad energética”. Por el contrario, en un ejercicio de ceguera extrema, o de una desvergonzada voluntad de mentir, todavía se siguen hablando de los 6 millones de barriles diarios para el 2019.

Presumiendo una inocente inconsciencia, cabría preguntar ¿De dónde saldrán recursos que la propia PDVSA estimó en más trescientos mil millones dólares de desembolso total en 5 años para alcanzar esa meta?

Estos fueron los últimos Estados Financieros publicados por PDVSA, si ya conocemos las cifras de producción de 2017, no es necesario ser muy zahorí para saber que la caída de los ingresos brutos y netos se siguió acentuando en ese año y no ha parado de caer en los ocho meses del presente. Frente a esta realidad ¿quién y en qué condiciones estará dispuesto enfrentar el albur de una inversión de 60 mil millones de dólares anuales con retornos negativos a precios inferiores a los 120 dólares el barril?

Todo parece indicar que la obvia respuesta a esta pregunta está obligando a enfoques menos optimistas y también, menos verticales a la hora de la negociación con los inevitables socios extranjeros.

Mientras tanto, los pronósticos dramáticos se multiplican, acentuando los niveles de angustia y propensión a la toma de decisiones desesperadas.

“Venezuela, que bombeó 1,22 millones de barriles diarios en Agosto, de acuerdo con el último registro de Platts sobre la producción de la OPEP, podría ver su producción caer hasta 1 millón de bd en 2019, pronostica Platts Analytics.”

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