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Apuntes de política petrolera venezolana (VII)

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Petroanalysis Team

Artículo original por Carlos Mendoza Potellá

CITGO y la “internacionalización” (Tercera parte)

Las referencias históricas hechas en las dos “Apuntes” anteriores, fueron motivadas precisamente por los recientes intentos de los acreedores de la República de cobrarse, a la brava, con patrimonios de ésta ubicados fuera de su jurisdicción y soberanía.

Como a la oportunidad la pintan calva, así la vieron Conoco-Phillips y Cristallex, las cuales, para desconocer como personas jurídicas y patrimonios diferenciados a las compañías anónimas y corporaciones registradas por PDVSA en las Antillas Holandesas y en los Estados Unidos, adujeron que esas compañías son 100% propiedad de la República de Venezuela, su “alter ego”, de donde podrían legítimamente rebanar sus respectivas acreencias contra aquélla.

Más aún, Conoco-Phillips, empresa norteamericana, busca su pago en las Antillas Holandesas y Cristallex, empresa minera canadiense va contra los activos de CITGO en los Estados Unidos.¹

Tales intentos, aun partiendo de decisiones arbitrales o de tribunales locales, constituyen una negación perversa del fundamento legal establecido, tanto en el derecho romano, como en la “common law”, en el que se basa, universalmente, la constitución de compañías anónimas y de responsabilidad limitada, con personalidad jurídica y patrimonios propios y distintos de los de sus accionistas, así estos detenten el 100 por ciento del capital suscrito.

Las causas por las cuales esa separación de patrimonios pueda ser desconocida, levantando “el velo corporativo”, están perfectamente tipificadas, vinculadas a la comisión de actividades delictivas, fraudulentas, bancarrota, narcotráfico, etc., ninguna de las cuales puede ser aducida en estos dos casos.

Pero dejemos a los abogados de la República que sustenten, en sus apelaciones, los argumentos contrarios a esas pretensiones.
Lo que creo pertinente destacar aquí, es la paradoja de que estas personas jurídicas distintas de las decenas de compañías anónimas constituidas por PDVSA en los años 80 y 90 del siglo pasado, se crearon, dentro del plan de la apertura y la internacionalización, precisamente para eludir las obligaciones fiscales de esa empresa con la Nación venezolana, rebajando el ya mencionado “government take”, la quita fiscal que restaba dinamismo a la inversión petrolera.

Se construyó así un complicado entramado de diques para represar en el exterior ingresos que de otra forma vendrían a alimentar el “gasto estatal improductivo”.

El esquema “simplificado” anterior, que sólo se refiere a CITGO, es apenas una parte un bosque de filiales que presenta el “Petróleos de Venezuela, S.A. Organizational Chart”, actualizado al 2 de septiembre de 2002 por la Dirección Ejecutiva de Finanzas de PDVSA, ilegible a menos que sea en una pantalla de 4 metros por 3, pero que dentro del cual se pueden contar, por sus colores distintivos, 57 casillas de “holding companies” y filiales ubicadas en los Estados Unidos, 20 en el Caribe y 10 en Europa.

¿Y cómo funcionó esa retención en el extranjero del ingreso petrolero nacional?

Nos lo refiere el siguiente esquema, también originado en PDVSA, el cual contiene el desarrollo de una declaración de dividendos de CITGO para su accionista en 1999:

1) PDVSA exige a su filial CITGO que declare dividendos por 500 millones de dólares.

2) CITGO remite 489 millones de dólares a PDV América Inc. (Delaware)

3) PDV América envía 260 millones de dólares a PDVSA Finance Ltd. en Islas Caimán y 269 millones a PDVSA Holding Inc.

4) PDVSA Holding, a su vez, se autoasigna 11 millones de dólares y distribuye 50 millones que retorna a CITGO, 3,4 millones que asigna a PDVSA Merey Sweeny y 277 millones que asigna a Chalmette Refining, la cual a su vez devuelve 30 millones a PDVSA Holding.

5) El resultado final fue que Petróleo de Venezuela S.A., Caracas, tuvo que asignar 40 millones de dólares a PDVSA Holding como deducción de intereses de PDVSA Finance de impuesto sobre la renta en Venezuela.

Esta incidencia de 1999 se repite en las sombras, a espaldas de sus 30 millones de desinformados accionistas, en cada escaramuza del fisco nacional para de obtener mayor participación en los negocios de sus empresas en el exterior.

Muestra de ello son los Estados de Resultados del sector internacional de PDVSA de los últimos años disponibles² , a cuyo análisis dedicaré el próximo “Apuntes…”.


  1. Recientemente referí en entrevista para el diario El Universal que tal comportamiento recordaba al de Shylock, el Mercader de Venecia de Shakespeare, quien se quería cobrar una libra de carne, que su deudor había ofrecido en garantía, pero extrayéndola, según su particular elección, del costado izquierdo del mismo. (Ver enlace)
  2. Ver enlace.

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