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Apuntes de Política Petrolera Venezolana IX

Published on

January 9, 2019

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Article by

Petroanalysis Team

Artículo original de  Carlos Mendoza Pottellá


Recursos, Reservas, Faja y Lutitas

El US Geological Survey, USGS según sus siglas, acaba de presentar el resultados de sus estimaciones sobre los recursos del campo Wolfcamp en las lutitas de la Cuenca Pérmica de Texas y Nuevo México. Informa, además, que es la mayor estimación de recursos técnicamente recuperables de crudos ligeros (light tight oil) hecha hasta ahora por ese servicio, con una media de 46.271 millones de barriles.(1) Según las definiciones de ese servicio:

“Técnicamente recuperable” significa que el petróleo y / o el gas pueden producirse utilizando la tecnología actualmente disponible y las prácticas de la industria. Esto es independientemente de cualquier consideración económica o de accesibilidad.
Por ejemplo, la tecnología requerida para producir petróleo desde una ubicación puede existir, pero cuesta más de lo que vale el petróleo. El petróleo aún es técnicamente recuperable.” (2)

Estas definiciones me hicieron rememorar la polémica que suscité, desde mediados de 2017, con mis planteamientos críticos y profanos sobre la onírica planificación petrolera venezolana basada en la confusión deliberada entre recursos y reservas.(3)

En efecto, a partir de 2005, y previo el pago de 600 millones de dólares, una prestigiosa empresa especializada en la cuantificación de recursos en yacimientos petroleros, Riddley Scott, certificó el “petróleo originalmente en sitio” en la FPO. La posterior determinación del estrambótico porcentaje recuperable de ese “POES”, 20%, “en las condiciones tecnológicas y de precios vigentes”, fue una decisión autónoma del Ministerio de Petróleo y Minería. Con ese “factor de recobro” se hicieron los cálculos ¡exactos! que establecieron las reservas probadas para 2012, por ejemplo, en 258.299 millones de barriles, las cuales, sumadas a las reservas existentes en las áreas convencionales, convirtieron a Venezuela en la depositaria de las primeras reservas de hidrocarburos líquidos a nivel mundial: 298.353 millones de barriles.

Así lo registran también, y desde entonces, las estadísticas anuales de la Agencia Internacional de Energía, la OPEP, la British Petroleum y todos los medios privados especializados.
Lo cierto del caso es que la USGS había realizado, varias décadas antes de esta “certificación”, una estimación de recursos, según la cual…

“…la mayor acumulación de petróleo extrapesado está en la faja de petróleo pesado del Orinoco venezolano, que contiene el 90 por ciento del petróleo extrapesado del mundo cuando se mide in situ. El ochenta y uno por ciento del bitúmen recuperable conocido en el mundo se encuentra en la acumulación de Alberta, Canadá. Juntos, los dos depósitos contienen alrededor de 3.600 millardos de barriles de petróleo en sitio.”(4)

Algo de eso ya sabía el Secretario de Energía de Nixon, James Akins, cuando vino a Caracas en 1974 y logró que el Presidente Caldera cambiara el nombre de la Faja Bituminosa por Faja Petrolífera del Orinoco.(5)

Pues bien, años más tarde, el USGS estimó más precisamente la acumulación en sitio de los crudos de la Faja, entre 900 y 1.400 millardos de barriles, de los cuales unos 260 mil millones de barriles serían recursos técnicamente recuperables, según su estimación media. Esa fue también, por casualidad, la misma cantidad de reservas probadas establecidas por PDVSA a partir de la certificación de Riddley Scott en 2005.

La motivación principal de los planteamientos hechos en los artículos de 2017 referidos inicialmente y que reitero aquí, es la de poner en evidencia pública las lamentables consecuencias del convertir recursos técnicamente recuperables en reservas probadas por “voluntad soberana” con un factor de recobro estático, independiente de las condiciones del mercado, cuyos dramáticos y nada favorables cambios para el desarrollo de crudos costosos se han manifestado precisamente en la última década.

El abandono, en ese lapso, de proyectos en el Ártico, Mar del Norte, África Occidental, aguas profundas del Golfo de México y Brasil, y arenas bituminosas de Canadá, amén del desarrollo tecnológico que ha abaratado los costos del crudo de lutitas y ha permitido a los Estados Unidos duplicar su producción y estar a punto de convertirse, de nuevo, en el mayor productor de petróleo del mundo, fueron y siguen siendo señales que se han debido tener en cuenta para despertar del sueño de ser “la mayor reserva petrolera del mundo” y evitar la tragedia nacional a la que han conducido los alucinados planes de producir 6 millones de barriles diarios en 2019.

La estimación de recursos recuperables de crudos livianos en el Wolfcamp, que cito al inicio, terminan de poner el caldo morado.

Sugerencias (Alternativas) de Ilustración:


(1)Assessment of Undiscovered Continuous Oil and Gas Resources in the Wolfcamp Shale and Bone Spring Formation of the Delaware Basin, Permian Basin Province, New Mexico and Texas, 2018 | Enlace

(2) Enlace

(3)Petróleo Venezolano: Recursos, reservas y fantasías I | Enlace
Petróleo Venezolano: Recursos, reservas y fantasías II | Enlace
Factor de Recobro, de las fantasías al paquete Chileno. | Enlace

(4)USGS, Heavy Oil and Natural Bitumen-Strategic Petroleum Resources. Richard F. Meyer and Emil D. Attanasi. | Enlace
(5)Ernesto Villegas P., “Brasil planeó invadir Venezuela para controlar la Faja”. | Enlace 
C. Mendoza P., “Política petrolera a la manera de los músicos del “Titanic”. | Enlace
“El Presidente Rafael Caldera recibió la visita de James Akins, zar energético de Nixon, ante el cual dio seguridades de que los venezolanos si estábamos dispuestos a explotar la Faja y no era necesaria la intervención brasileña. Como muestra, se anunció oficialmente el cambio del nombre tradicional de Faja Bituminosa del Orinoco por Faja Petrolífera del Orinoco. Desde luego Pérez Alfonzo protestó diciendo que esora poner sobre el mostrador lo que se guardaba para las futuras generaciones.”

 

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