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PDVSA: actividades y su declive (Continuación…2da entrega).

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February 11, 2019

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Hermes Pérez

En la entrega previa observamos los datos que nos dieron cuenta del desplome de la producción petrolera venezolana desde 3.260 millones de barriles diarios (MBD) en 2008, hasta 1.148 MBD en diciembre de 2018. De la misma manera, el número de taladros activos se ubicó en 70 unidades en 2008, lo que contrastó con las 27 unidades al cierre en 2018. En ambos casos, la caída se ubicó en torno al 65%, cifra muy similar a la colosal contracción (-71%) que acumula la actividad económica (PIB)¹ en Venezuela en los últimos años.

También pudimos examinar como PDVSA registró pérdidas en su actividad petrolera en 2015 y 2016, las cuales ascendieron a USD 10.254 millones, según sus cifras oficiales. Semejante déficit operativo fue disimulado con la creación del registro contable “Ingresos financieros” en 2010, el cual analizaremos en una entrega posterior. Otro elemento que pudimos derivar del estado financiero es que PDVSA redujo sus aportes fiscales y el pago de sus obligaciones tributarias al Estado.

En esta segunda parte, estudiaremos la evolución de algunas cuentas del activo de PDVSA y como éstas son fiel reflejo de una empresa enferma, la que se vio obligada a realizar actividades distintas para la cual fue creada.

4. Propiedades plantas y equipos.

Uno de los elementos que le generó un grave daño, distorsionó su balance y propició un aumento de sus costos financieros y operativos fue la estrategia de que PDVSA se dedicase a actividades distintas a las petroleras. Esta situación se puede verificar al ver la evolución de dos de sus cuentas: (1) la de propiedades, plantas y equipos versus (2) el número de taladros.

Así, al examinar la trayectoria de las propiedades, plantas y equipos, se puede distinguir el importante crecimiento de esta cuenta (246%) en el lapso comprendido entre el 2001 y el 2016. Sin embargo, dicha expansión no estuvo vinculada con una mayor inversión productiva destinada a la actividad petrolera, tal como se puede ver al validar la caída del número de talados activos en ese mismo período. La mayor parte de ella reflejó un aumento de activos que no estaban vinculados con el negocio de hidrocarburos.

Cabe recordar que en 2007, el Gobierno comenzó un proceso agresivo de nacionalizaciones y expropiaciones de empresas privadas. Entre ellas, cabe mencionar la Electricidad de Caracas, Seneca, Lácteos Los Andes, la flota privada de transporte de Lácteos Los Andes, Industrias Diana, CANTV, el Banco de Venezuela, Sidor y toda la industria cementera del país, entre otras. La mayor parte de los recursos para acometer la citada estrategia gubernamental provino de PDVSA. Además, un porcentaje significativo de los activos adquiridos y su manejo administrativo fue asignado a esta empresa.

Tal situación propició dos problemas a PDVSA. El primero vinculado con el manejo de la parte gerencial, ya que la petrolera tuvo que dedicar recursos humanos y administrativos para el manejo y la creación (PDVAL) de unas empresas de las cuales no tenía experticia técnica. Así se gestó la creación de un vasto emporio amorfo poco eficiente, el cual paso a tener 177.770 personas empleadas en 2014, desde los 42.154 trabajadores en su nómina en 2001, según datos oficiales.

El otro problema que generó esta estrategia fue el aumento de los costos productivos y financieros, los cuales se reflejaron en una mayor prima de riesgo. En tal sentido, cualquier inversionista interesado en aportar capital a PDVSA tuvo muchos problemas para realizar un análisis detallado de los estados financieros y contables de PDVSA. En tal sentido, se hizo imposible distinguir entre los activos propios del negocio y cuales no tenían nada que ver con la industria pero terminaron en sus balances. Este no fue un elemento trivial. Previa al proceso de nacionalizaciones y estatizaciones, PDVSA pagó una tasa de interés de 5,5% por el bono 2037 y 5,25% por el bono 2017 ambos emitidos en 2007.

En contraste, el bono 2022, emitido en 2011, tuvo que ofrecer una tasa de interés de 12,75%. Esto significó un incremento de 750 puntos básicos adicionales con respecto a los bonos previos que se tuvo que pagar para obtener financiamiento. Debemos aclara que se hace difícil distinguir la magnitud exacta de cuanto de este aumento obedeció a las acciones descritas. Sin embargo, no queda duda que la absorción contable de estas empresas, tanto de sus activos como de sus pasivos, fue una acción inconveniente que elevó el riesgo financiero, contable y desvió a la empresa de su objetivo fundamental que es el negocio petrolero.

5. Ventas de petróleo, activos y cuentas por cobrar.

El declive progresivo en la producción y refinación de petróleo desde 2008 explicó una porción de la caída en las ventas de PDVSA. La otra parte, como son los precios, no estaba ni está bajo su control. Otra cosa significativa que se desprende de los datos es que el total de activos, que incluye propiedades plantas y equipos, aumentó de forma significativa. Sin embargo, como ya vimos buena parte de este crecimiento no estuvo asociado a las actividades productivas.

Por otra parte, la ya citada desnaturalización del negocio que sufrió PDVSA a partir de 2008, propició ineficiencia en sus actividades. Esto se puede visualizar a través del incremento que registraron las cuentas por cobrar, las que oscilaron por el orden de los USD 3 mil millones en 2001 y ascendieron hasta 50.929 millones en 2012. El porcentaje de las cuentas por cobrar sobre los activos subió hasta 23%. Debemos considerar que si restamos los activos no asociados a la actividad, vinculados con el proceso de nacionalizaciones, la citada relación puede ubicarse cerca de 38%. Es decir, de cada USD 100 que PDVSA vendió solo recibió USD 62.

En este sentido, a pesar que esta relación (cuentas por cobrar/activos) descendió después de 2012, como veremos en próximas entregas, esto obedeció a un mecanismo contable perverso que se creó y que fue la génesis del actual proceso hiperinflacionario. PDVSA inició la práctica de llevar los papeles por cobrar al BCV. Allí recibió su contravalor en bolívares, generó ganancias operativas y cambiarias, que solo entre 2014 y 2016 ascendieron a cerca de USD 50.000 millones. Así, se pudo reducir la enorme factura por cobrar, sin haber cobrado, y se creó un mecanismo artificial para generar ganancias que solo existieron en el asiento contable que se diseñó para tales efectos.

Con los ejemplos previos hemos tratado de mostrar como la actividad de PDVSA y sus funciones se fueron desnaturalizando, lo cual repercutió de forma desfavorable en sus estados financieros y creó un círculo dañino que atentó contra la propia empresa.


1/ Según datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), el PIB de Venezuela se ha contraído 71% entre el 2011 y el 2018. Cabe recordar, que aunque estas cifras las publica el FMI, los datos son suministrados por el Banco Central de Venezuela (BCV).

 

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